Los siervos de la gleba se sublevaron, los Sans Coulotes tomaron La Bastilla y al final terminaron por decapitar al rey.

El 14 de julio de 1789 queda marcada en la historia como el inicio de la Revolución Francesa; aunque la verdad, la revolución había iniciado mucho antes, con la difusión de las ideas de los Enciclopedistas; la izquierda liberal, incluida la izquierda marxista se declara heredera y continuadora de esa revolución. Marx en sus escritos reivindica a Rosseau; mientras que Lenin en sus escritos militares no deja de citar a  Dantón con la frase de “Audacia, audacia y más audacia”; el apoteótico triunfo de la Revolución Francesa se plasma, entre otros instrumentos en la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano; se consigna por vez primera el derecho del pueblo, de la gleba, a sublevarse, a tomar las armas y enfrentar el poder despótico. Fidel Castro reivindica ese derecho consagrado en la anterior Constitución Cubana, pero tan pronto llega al poder ese derecho desaparece.

Los revolucionarios franceses reconocen el poder del pueblo armado, y al destronar al Rey deciden ubicar que la soberanía reside original y esencialmente en el pueblo que es el Supremo Soberano y que tiene en todo tiempo el derecho inalienable de cambiar o modificar la forma de su gobierno, incluso apelando al uso de las armas, cuando el gobierno se torna despótico y contrario a los intereses del pueblo.

Las milicias armadas, que surgen en la revolución francesa parten del principio de igualdad entre los iguales por lo cual las fuerzas armadas así constituidas carecen de grados jerarquizados como en el ejercito profesional. Esta idea de las milicias armadas o guardia nacional como un ente diferente al ejercito profesional aparece posteriormente en diversas Constituciones Liberales.

La Guardia Nacional se convertirá entonces en un recurso del pueblo para armarse de manera no profesional frente al gobierno déspota, para enfrentar la invasión de otra potencia o para colaborar en situaciones de emergencia social;

Para los marxistas, en particular para los que reivindicamos el concepto de un programa de transición, reivindicamos el derecho del pueblo a armarse y por eso se propone la creación de milicias populares o de una guardia nacional.

La necesidad de un cuerpo armado diferenciado de los cuerpos profesionales existentes aparece de forma recurrente en la historia mexicana; para no ir muy lejos, las Policías Comunitarias en Guerrero o los grupos de autodefensa en Michoacán, al margen de conflictos internos, ponen en evidencia que el pueblo requiere el control de las armas y estar armado para su propia seguridad. Por otro lado, la existencia de estos cuerpos en los últimos años pone al descubierto la incapacidad del Gobierno, del Estado para cumplir con las tareas de seguridad en beneficio de los gobernados.

Aclaro: las llamadas ”guerrillas” como el Ezln que declara no querer el poder y el EPR que no es guerrilla quedan fuera de estos conceptos de Guardia Nacional.

 

La Constitución establece:

Artículo 31. Son obligaciones de los mexicanos:

III. Alistarse y servir en la Guardia Nacional, conforme a la ley orgánica respectiva, para asegurar y defender la independencia, el territorio, el honor, los derechos e intereses de la Patria, así como la tranquilidad y el orden interior; y

Artículo 35. Son derechos del ciudadano:

  1. Tomar las armas en el Ejército o Guardia Nacional, para la defensa de la República y de sus instituciones, en los términos que prescriben las leyes;

 

 

Antes el PAN y el PRI  intentaron desaparecer el concepto de Guardia Nacional dela Constitución, pero es ahora MORENA con el apoyo de estos dos partidos quienes borran de un plumazo el concepto de Guardia Nacional como un cuerpo no jerarquizado, armado y diferenciado de los cuerpos profesionales como el ejército, la marina armada, la fuerza aérea y las diversas policías.

La propuesta de crear, es un decir, la Guardia Nacional bajo una estructura militar, con grados militares y bajo una dirección civil, es ni más ni menos crear una estructura  paramilitar

 En pocas palabras, se intenta conculcar el derecho del pueblo para cambiar o modificar la forma de su gobierno, derecho que puede ejercer incluso mediante el armamento popular y sustituirlo por una estructura paramilitar

Este derecho al armamento popular que aparece desde las primeras constituciones en México debe defenderse frente a las pretensiones de la pequeña burguesía enquistada en MORENA y frente al poder del capital que es realmente quien manda en ese y los demás partidos.

Debemos exigir que se mantenga el concepto de Guardia Nacional y por lo tanto el reconocimiento de los grupos de autodefensa y de las policías comunitarias y su extensión a todo el país; debemos reivindicar la guardia nacional como la estructura de participación civil, la que debe estar organizada son grados militares y bajo dirección civil;solo el pueblo salva al pueblo; sólo el pueblo armado podrá dar seguridad plena al mismo pueblo.