Las loas del presidente Donald Trump en el Salón Oval de la Casa Blanca, atraparon al Príncipe Heredero del Reino de Arabia Saudita, Mohammed bin Salem de 32 años, tras la reunión en marzo de 2017. En la misma Trump, le ofreció un pronóstico optimista con las ventas de armas estadounidenses al reino y la aprobación de más inversiones saudíes en los Estados Unidos a cambio de gestos serviles.


 
Seducido. Los dólares saudíes manchados con la sangre palestina se convirtieron en la conspiración de Trump, Bin Salam y Benjamín Netanyahu, para aislar los derechos nacionales del pueblo palestino e intentar someterlos a reglas espurias.

En el portal Axios del pasado 29 de abril, el corresponsal de canal 10 de la TV israelí Barak Ravid, escribió sobre una secreta reunión llevada a cabo el pasado 27 de marzo en Nueva York entre el príncipe Bin Salem con un grupo del poderoso lobby estadounidense-judío. Entregado a los brazos de Trump, el príncipe les dijo: “el liderazgo palestino no tiene otra opción que aceptar la propuesta de paz de Donald Trump”. En referencia al ‘acuerdo del siglo’ diseñado por el presidente estadounidense para un diálogo palestino-israelí, tomando como base el reconocimiento de toda Jerusalem ocupada en 1948 y 1967 como capital israelí y a Israel como un estado judío. Inviable.

Envalentonado por el respaldo del gobierno pro-sionista estadounidense, según el relato de Barak, el príncipe saudita les comentó a los judíos: “en las últimas décadas, el liderazgo palestino ha perdido una oportunidad tras otra y rechazó todas las propuestas de paz que se le dieron. Ya es hora de que los palestinos tomen las propuestas y acepten venir a la mesa diálogo o se callen y dejen de quejarse”. Palabras que festejó el lobby sionista, mientras Bin Salem escupía a la justa causa palestina.

Con el asombro de los presentes y en medio de la sangrienta ‘Marcha del Retorno’, el príncipe agregó: “es necesario que haya un progreso significativo hacia un acuerdo con los palestinos lo antes posible para avanzar en las negociaciones entre Arabia Saudita, el mundo árabe e Israel. El problema palestino no está en la cima de la agenda del gobierno saudita ... Hay asuntos mucho más urgentes y más importantes para tratar, como Irán”.

Es notorio cómo los líderes árabes sólo les importa el poder y poco les importa el derecho palestino para recuperar su tierra robada en 1948.

 

© Suhail Hani Daher Akel